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Atlántica XXII

El Cohete: treinta años son muy pocos

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El Cohete: treinta años son muy pocos

La compañía de management celebra su aniversario en el Botánico de Gijón con un concierto y la entrega del Disco de oro a Los Locos.

Los Locos

Los hijos de Carlos Redondo, Guillermo y Eva, recibiendo el Disco de Oro de Los Locos. Foto / R. B.

La compañía de management celebra su aniversario en el Botánico de Gijón con un concierto y la entrega del Disco de Oro por los 20.000 ejemplares vendidos por el grupo Los Locos, que tendrán un parque con su nombre en Nuevo Roces.

 Rafa Balbuena

Ocurrió hace treinta años, y fue por las circunstancias. Los Locos, el grupo emblema del pop de los 80 en Gijón, estaban grabando su segundo LP cuando de golpe y porrazo se vieron sin sello que se lo publicase. Acababan de ser echados por la puerta de atrás de su discográfica, una compañía madrileña que prefería sacar historias más rentables, en unos años donde mandaban las vacas gordas con cachés disparatados.

Así que ni corto ni perezoso, Toño Barral, Toñín, su mánager entusiasta, se lió la manta a la cabeza y decidió pluriemplearse como editor discográfico. Siempre en la luna pero con los pies en la tierra, preparado para estrellarse las veces que hiciera falta, era de cajón que una aventura así mereciese un nombre a la altura de las nubes (como mínimo). “¿Qué tal El Cohete?”, debió pensar Toñín. “¿El Cohete?… hmmm…”

Vale, no lo debió pensar mucho, que si estas cosas las consultas con la almohada o con el asesor financiero, lo normal es que acaben en el fondo de un cajón. Pero la locura que contagiaban Los Locos surtió efecto, y el sello, como no podía ser de otra forma, se llamó El Cohete… y eso fue hace ya treinta años.

Todo ha dado muchas vueltas en este tiempo, con éxitos y fracasos, porque al final las cosas las hemos visto todos de todos los colores posibles. El Cohete también, de modo que Toñín, junto a ese otro sensato inconsciente que es su hermano Carlos, regresó a los orígenes: a ser una oficina de management, esta vez internacional (como nos recuerdan su logotipo, sus notas de prensa y su roster de contrataciones) y que de vez en cuando, para recordarnos su leit motiv, también publica discos: la realidad es la que es y deja hacer lo que se deja hacer.

Que el cumpleaños estaba cantado, en resumen, y que para celebrarlo pedía música. Y anoche, en el Jardín Botánico de Gijón, los encargados de hacerla sonar fueron Radio Fox, el grupo de homenaje a Los Locos que desde hace unos años rememora cada verano el imbatible repertorio de Carlos Redondo y Paco Martínez (más Jaime Belaustegui). Iván Vallina a la guitarra y voz, Marcos Díaz al bajo, Javier Vallina a la otra guitarra y Alfredo Trelles a la batería despacharon una generosa selección de canciones de los cuatro álbumes del trío (dúo tras la salida de Jaime).

El repertorio no dio tregua: empezando con “Me gusta cuando llueve”, siguiendo con “Hazme feliz”, “Una y otra vez”… hubo picos intensos al abordar “Cebo para otros brazos” o “Lección de baile”, y la fiesta siguió con “Un largo adiós”, “Guarda esta noche para mi”, “Todo es fácil”… así hasta una veintena larga de canciones ya clásicas, repartidas en dos pases y coreadas y jaleadas por un público entregado desde el minuto cero. La presentadora del acto, Toni Rodero, señaló al comienzo que “Los Locos son la banda sonora de la vida de muchos de nosotros”… y visto lo visto, se non è vero, è ben trovato.

 Y entre los pases, los homenajes. Los Locos, buque insignia de El Cohete, recibieron sendos Discos de oro por los más de 20.000 ejemplares vendidos en su carrera.

Aplausos y emotividad al subirse al escenario y recoger el suyo los hijos de Carlos Redondo, inolvidable bajista y cantante, fallecido en 2006, y lo mismo (con arenga didáctica y a favor de la música en directo en los bares de Gijón) para Boni Pérez, letrista y tercera pata creativa del grupo.

Los Locos

Radio Fox, actuando anoche en el Botánico de Gijón. Foto / R. B.

Paco Martínez no pudo acudir desde Cádiz, pero como la cosa iba de excentricidades y sanas locuras, recibió el galardón “por teléfono” en una surrealista conexión móvil-micrófono-escenario dirigida (por así decirlo) por Toño Barral. Risas y aplausos para Paco “Loco” y la confirmación de una noticia, rumoreada desde hace tiempo, que corroboró la alcaldesa Carmen Moriyón, presente en la ceremonia de entrega: Los Locos tendrán no una calle, sino un parque con su nombre en Gijón. En Nuevo Roces, añadió la alcaldesa. ¿Quién nos lo hubiera dicho en 1988?

Y al final… que sí, Toñín, que tenías razón. Que Los Locos eran EL GRUPO. Treinta años ya, un cohete, tantos discos y conciertos, una leyenda, incluso… ¡Y ahora un parque! Anda que no nos habríamos reído con Carlos de ello. Pero el caso es que, con Los Locos en la memoria ya para siempre, y El Cohete que sigue volando, ¿sabes qué te digo? Que queremos, como mínimo, sesenta o noventa años más de música. Que aunque estos treinta parece que hayan sido muchos, en realidad todavía son muy pocos.

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